MEDALLA DE ORO PARA LA INFRAESTRUCTURA: MÉXICO 68
El 18 de octubre de 1963 el Comité Olímpico Internacional anunció que la Ciudad de México sería la sede de los XIX Juegos Olímpicos, con lo cual el país asumió un enorme desafío. No bastaba con construir estadios, recibir a los mejores atletas del mundo y a miles de turistas; era necesario transformar la ciudad, modernizar sus servicios y crear una infraestructura capaz de responder a un acontecimiento de escala internacional. Para lograrlo, dos dependencias del gobierno federal desempeñaron un papel decisivo: la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y la Secretaría de Obras Públicas (SOP), responsables de buena parte de las obras y servicios que hicieron posible el éxito de México 68 y cuyo legado permanece vigente hasta nuestros días.
CALENTANDO MOTORES
La SCT proyecta con anticipación la estrategia de comunicación para la Olimpiada de 1968
Tres años antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, los preparativos ya estaban en marcha. En 1965 el secretario de Comunicaciones y Transportes, ingeniero José Antonio Padilla Segura, dio a conocer la creación de una comisión especializada para planear toda la estrategia de comunicaciones de la Olimpiada.¹ Presidida por el subsecretario Eugenio Méndez Docurro y con la dirección técnica de Juan Manuel Ramírez Caraza, esta comisión trabajó de manera coordinada con el Comité Olímpico Mexicano para garantizar que nuestro país saliera avante de un evento que sería visto y seguido por millones de personas en todo el mundo.
La labor de la SCT fue mucho más allá de las telecomunicaciones. Entre las acciones emprendidas figuraban el mejoramiento de los servicios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, especialmente en materia de aduanas, manejo de equipaje y migración, además del impulso a la construcción de nuevas terminales de autobuses en las ciudades de Aguascalientes y Guadalajara. El objetivo era claro: facilitar el desplazamiento de atletas, funcionarios, periodistas y visitantes, proyectando una imagen de eficiencia y modernidad.
INFRAESTRUCTURA OLÍMPICA
El Centro de Prensa fue una innovación dentro de los juegos Olímpicos
Mientras la SCT fortalecía las comunicaciones y el transporte, la Secretaría de Obras Públicas levantaba una de las construcciones más innovadoras de la Olimpiada: el Centro de Prensa. Ubicado en terrenos de la Villa Olímpica, este edificio fue concebido después de estudiar la experiencia de los Juegos de Helsinki, Roma y Tokio, convirtiéndose en el primer centro diseñado exclusivamente para atender las necesidades de la prensa durante una justa olímpica. Cabe mencionar que la Villa Olímpica albergaría a 54 mil personas.
Inicio de las obras de cimentación del Centro de Prensa en terrenos de la Villa Olímpica ya en construcción. El Universal jueves 25 de enero de 1968.
Sus diez mil metros cuadrados reunían todo lo necesario para que la información llegara al instante a cualquier parte del mundo. El edificio albergaba áreas administrativas para la atención de periodistas, espacios para agencias informativas nacionales e internacionales, una moderna zona de comunicaciones equipada con télex, teleimpresores, telefonía, computación y servicios de transmisión, además de restaurante, banco, farmacia, correo y otros servicios indispensables para cientos de corresponsales.²
Resulta especialmente interesante que la SOP concibiera esta construcción con un criterio poco común para la época: el edificio tendría un carácter temporal. Se emplearon materiales desmontables y reutilizables, demostrando una visión práctica sobre el aprovechamiento posterior de la inversión pública. Aquella obra representó una muestra de la capacidad técnica y de la innovación que México deseaba proyectar ante el mundo.
En enero de 1968 a medida que se acercaba la inauguración de los Juegos, el Comité Olímpico Internacional realizó un recorrido para verificar el avance de las obras; encabezado por su presidente, Avery Brundage, y acompañado por el secretario de Obras Públicas, ingeniero Gilberto Valenzuela.³
El Arq. Pedro Ramírez Vázquez, presidente del Comité Olímpico Mexicano, el Ing. Gilberto Valenzuela, secretario de Obras Públicas y el señor Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional al término de la visita de inspección de las obras del Palacio de los Deportes. El Universal domingo 21 de enero de 1968.
Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional, quedó impresionado de las obras de infraestructura olímpica
El recorrido permitió apreciar el progreso de algunas de las obras más emblemáticas de México 68. El Velódromo Olímpico destacaba por la instalación de su pista de madera africana; el Palacio de los Deportes sorprendía por la audacia de su enorme cubierta metálica en forma de concha; el Gimnasio Olímpico de la Magdalena Mixhuca, con capacidad para 23 mil espectadores, recibió elogios por la calidad de la mano de obra mexicana; mientras que la Alberca Olímpica avanzaba conforme al calendario previsto y era reconocida por el propio Brundage como prueba de la capacidad técnica de los ingenieros y trabajadores mexicanos.
Avery Brundage, presidente del Comité Olímpico Internacional es acompañado por el Ing. Gilberto Valenzuela, secretario de Obras Públicas, después de visitar la alberca Olímpica que estaba en un avance del 60 % de su construcción. El Universal domingo 21 de enero de 1968.
La supervisión también incluyó obras que trascendían el ámbito deportivo. El Viaducto-Tlalpan, construido para conectar el sur de la ciudad con las sedes olímpicas, mejoró la movilidad urbana y continúa siendo una de las principales arterias viales de la capital. Asimismo, se recorrieron las plazas históricas de Santo Domingo y Regina, restauradas para integrarse al programa cultural de la Olimpiada, demostrando que el proyecto olímpico también contemplaba la recuperación del patrimonio histórico de la Ciudad de México.
LA OLIMPIADA: PODEROSO MOTOR DE MODERNIZACIÓN
Al concluir la visita, Avery Brundage expresó una idea que el paso del tiempo confirmaría plenamente. Más allá de la celebración deportiva, afirmó que aquellas instalaciones constituían un auténtico "haber cívico", destinado a beneficiar no solo a los asistentes a los Juegos, sino también a las generaciones presentes y futuras.⁴ Destacó que las obras estaban siendo construidas con altos estándares de calidad y que seguirían prestando servicio una vez apagado el fuego olímpico.
Casi sesenta años después, ese legado continúa presente. El Palacio de los Deportes, la Alberca Olímpica, el Velódromo, el Viaducto-Tlalpan y muchas otras obras nacidas al amparo de México 68 siguen formando parte de la vida cotidiana de millones de mexicanos. La infraestructura impulsada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Obras Públicas demuestra que la Olimpiada fue mucho más que un acontecimiento deportivo: fue un poderoso motor de modernización cuyos beneficios continúan siendo aprovechados por la sociedad mexicana hasta nuestros días.
REFERENCIAS
¹ Preparan comunicaciones para la Olimpiada de 1968. El Universal jueves 4 de febrero de 1965 primera plana y p. 10.
² Construcción del Centro de Prensa en la Villa Olímpica. El Universal jueves 25 de enero de 1968 primera plana y p. 9.
³ El 75% de las obras para la Olimpiada está terminado. El Universal domingo 21 de enero de 1968 primera plana y p. 13.
⁴ No habrá problemas declaró Brundage. El Universal domingo 21 de enero de 1968 primera plana y pp. 5 y 20.