MÉXICO ENTRA A LA ERA ESPACIAL EN 1968
Uno de los grandes acontecimientos de los años sesenta fue la llamada “carrera espacial” protagonizada por los Estados Unidos y la Unión Soviética, cuyas referencias más comunes eran las imágenes de los cohetes Saturno V, los vuelos del astronauta ruso Yuri Gagarin o el proyecto estrella que llevaría a los estadounidenses a enviar una nave tripulada a la Luna (Apolo 11). Podría pensarse que México no tenía lugar en esa historia, sin embargo, sí tuvo la oportunidad de demostrar que formaba parte de esa nueva era espacial.
“EXPOSICIÓN DEL ESPACIO”
"La conquista del espacio es una misión internacional que reclama la cooperación de todos": Ing. José Antonio Padilla Segura (SCT)
El gobierno mexicano organizó un amplio programa cultural y científico destinado a mostrar la imagen de un país moderno. Como parte de ese programa, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes presentó la “Exposición del Espacio”, con la colaboración de Estados Unidos, la República Federal de Alemania, la Unión Soviética, Canadá y México.
La exposición no fue únicamente una muestra de maquetas y fotografías. Representó una declaración de principios. Durante la inauguración, el secretario de Comunicaciones y Transportes, ingeniero José Antonio Padilla Segura, afirmó que "la conquista del espacio es una misión internacional que reclama la cooperación de todos", y anunció que México se había incorporado a los programas espaciales mediante la Comisión Nacional del Espacio Exterior,¹ organismo dependiente de la propia Secretaría creado en 1962.
La afirmación era significativa. México no aspiraba obviamente a competir con las grandes potencias en el lanzamiento de naves espaciales. Más bien su participación se orientaba hacia un campo que comenzaba a transformar el mundo: las telecomunicaciones por satélite. Padilla Segura señaló que los satélites artificiales habían dado a las comunicaciones "el impulso más importante desde la invención de la imprenta", una frase que revela el enorme entusiasmo con que entonces se contemplaba esta nueva tecnología.
El cosmonauta ruso, representado por un maniquí, y varios gráficos que aludían a los distintos tipos de cohetes formaron parte de la “Exposición del espacio”, presentada en México durante la Olimpiada Cultural. El Universal 20 de octubre de 1968.
Satélites, cápsulas espaciales, fotos de cohetes, etc., se mostraron al público en la exposición
La exposición permitió al público mexicano recorrer los principales avances de la exploración espacial. En el pabellón estadounidense se exhibían modelos de los satélites Intelsat, una cápsula del programa Apolo, el lanzador Thor-Agena y un teatro audiovisual de la Corporación de Comunicaciones por Satélite (COMSAT). Se explicaba, incluso, la alimentación de los astronautas y los preparativos para el viaje a la Luna, cuando el Apolo 7 realizaba todavía vuelos de prueba alrededor de la Tierra.
La labor de los cosmonautas rusos Yuri Gagarin y German Titov fueron reconocidos en la exposición que organizara la SCT para mostrar los avances de las telecomunicaciones en el espacio exterior. https://www.nationalgeographic.com.es/llegada-del-hombre-a-la-luna/carrera-espacial-paso-a-paso_14369 https://es.gw2ru.com/historia/15820-dia-hoy-1961-guerman-titov-orbito-alrededor-tierra
Por su parte, el pabellón soviético mostraba modelos de las primeras cápsulas espaciales, fotografías de las misiones y un busto de Yuri Gagarin el primer astronauta ruso; mientras que Alemania Federal presentaba investigaciones sobre energía eléctrica para vehículos espaciales y estudios de la alta atmósfera. La presencia en la ceremonia inaugural del cosmonauta Germán Titov, primero en pernoctar y permanecer más de 24 horas en el espacio, daba un carácter verdaderamente internacional a la exposición.
El desarrollo de las comunicaciones satelitales fue el legado de aquella exposición
Para México, el verdadero significado de aquella exposición iba más allá del espectáculo tecnológico. Desde principios de la década, la Comisión Nacional del Espacio Exterior impulsaba investigaciones sobre cohetería experimental, física de la alta atmósfera y telecomunicaciones. Los Juegos Olímpicos permitieron mostrar esos esfuerzos dentro de un contexto internacional y presentar al país como participante de una empresa científica global.
Paradójicamente, el legado más duradero de aquella "conquista del espacio" no fue un programa de vuelos espaciales, sino el desarrollo de las comunicaciones satelitales. Las transmisiones televisivas de los Juegos Olímpicos a distintos continentes demostraron las posibilidades de los satélites de comunicaciones, tecnología que pocos años después transformaría la telefonía internacional, la televisión y, décadas más tarde, la infraestructura sobre la que hoy funcionan Internet y los sistemas globales de información.
TESTIMONIO DE UNA ÉPOCA
Vista desde el presente siglo XXI, la “Exposición del Espacio” de 1968 constituye el testimonio de una época en la que el futuro parecía encontrarse más allá de la atmósfera terrestre. Para México significó, sobre todo, el momento en que decidió presentarse ante el mundo como un país dispuesto a participar en la nueva era espacial, no mediante la competencia militar o tecnológica entre superpotencias, sino a través de la ciencia, la cooperación internacional y el desarrollo de las comunicaciones.
REFERENCIAS
¹ México incorporado a los programas espaciales. El Universal 20 de octubre de 1968 primera plana y p. 8.