PRIMER AVIÓN “BRISTOL BRITANNIA” DE AERONAVES DE MÉXICO 1957
La Compañía Aeronaves de México S. A. (hoy Aeroméxico) fue fundada en 1934, y a partir de entonces ha sido un pilar de la aviación comercial de México. Una de las políticas establecidas por esta empresa, a fines de los años cincuenta del siglo pasado, era modernizar su flota para competir en el campo de las rutas internacionales.
El 4 de noviembre de 1957 llegó al Aeropuerto Central de la capital del país su primer avión “Bristol Britannia”, lo cual representó para Aeronaves de México un gran salto tecnológico y operativo para entrar al mercado de los vuelos internacionales de largo alcance. Este avión fue fabricado por la empresa “Bristol Aeroplane Company Limited”, de origen inglés, principal constructora de aviones en el periodo de la postguerra mundial.

El periódico El Universal registró tal acontecimiento con lujo de detalle.1 “A las cinco de la tarde aterrizó el primer avión “Bristol Britannia” en nuestro aeropuerto, ante una gran concurrencia, junto a las banderas de México y Gran Bretaña que ondeaban gallardas al viento. Esta aeronave y sus pasajeros fueron recibidos por el ingeniero Luis Enrique Bracamontes, subsecretario de Comunicaciones, sir Andrew Napier Noble, embajador de Inglaterra y su señora esposa, y por Eduardo Ampudia, vicepresidente de Aeronaves de México.”
Este avión de manufactura inglesa era entonces “la última palabra en materia de aviación comercial"
Descendieron del “Britannia”, Antonio Díaz Lombardo, alto ejecutivo de Aeronaves de México, quien anunció a la prensa la compra de otros dos aviones que llegarían a México en los meses siguientes; y el coronel O’Connor, representante de la empresa constructora. Por su parte, el general Alberto Salinas Carranza, director de Aeronáutica Civil, expresó su opinión sobre el avión: “es la última palabra en materia de aviación comercial.”
PROS Y CONTRAS DEL BRITANNIA
La ficha técnica del avión “Bristol Britannia” señalaba, entre otras características, las dimensiones de sus alas de 43.5 metros; 38 metros de longitud; 11 metros con 20 centímetros de altura; cuatro motores turbohélice Bristol Proteus turboprop de 16 mil 500 caballos de fuerza, más potentes y silenciosos que los motores de pistón de su época, que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 639 kilómetros por hora; y una capacidad para 92 pasajeros.

El “Whispering Giant” o “gigante que murmura” presumía de un motor menos ruidoso
Otras ventajas del motor turbohélice del “Bristol Britannia” fue que hacía mucho menos ruido que el motor de pistón, lo que provocó su sobrenombre de “Whispering Giant” o “gigante que murmura.” Los viajeros gozaron también de su cabina presurizada y de sus grandes ventanas.
Este tipo de avión duró muy poco en el mercado al surgir los aviones jet como el Boeing 707 o el DC-8, en los primeros años de la década de los sesenta, que lo superaron en velocidad. Un avión “Britannia” tardaba de dos a tres horas más que un jet en rutas comerciales. El fracaso comercial de este avión frente al jet fue causado por el acelerado cambio tecnológico que se dio entonces.
MÉXICO – NUEVA YORK
La SCOP autorizó a la empresa Aeronaves de México la compra del “Bristol Britannia”
El 8 de diciembre de 1957 el “Bristol Britannia” inauguró la ruta México-Nueva York. El bajo nivel de ruido de su cabina causó sensación entre los pasajeros, acostumbrados al sonido que producían entonces los aviones DC-4 y DC-6. Buen número de viajeros afirmaron que podían conversar sin alzar la voz, algo casi imposible en los aviones cuatrimotores de pistón. Esta ruta fue considerada estratégica, no solo comercial.

México se integró plenamente a la aviación intercontinental moderna al emplear el avión “Bristol Britannia”, que fue el puente entre la era del motor de pistón y la del jet moderno. Muchos viajeros consideraron entonces haber experimentado el primer vuelo realmente confortable de su vida.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas jugó un papel importante en esta etapa de la compañía Aeronaves de México, pues además de otorgar permisos, concesiones, y definir rutas nacionales e internacionales, autorizaba la compra de aviones extranjeros como en este caso del “Bristol Britannia”.
REFERENCIAS
1 Miles de personas presenciaron ayer la llegada del primer Britannia de Aeronaves. El Universal lunes 4 de noviembre de 1957 primera plana y p. 10.