El trabajo femenino en los servicios de telefonía y correos (siglos XIX-XX)
Durante los siglos XIX y XX, las transformaciones tecnológicas modificaron las formas de comunicación en México. La expansión de la telefonía permitió establecer conversaciones a distancia, mientras que el correo continuó siendo indispensable para transmitir noticias, documentos y mensajes personales. Detrás de estos servicios había una organización que requería equipos, oficinas y rutas, pero también personas capaces de mantenerlos en funcionamiento. Las mujeres formaron parte de este proceso, algunas trabajando frente a los tableros de conexión de las centrales telefónicas; otras se incorporaron a las oficinas postales y, más adelante, al reparto de correspondencia en las calles.
Telefonistas: las mujeres detrás de una llamada
Realizar una llamada implicaba el trabajo de una operadora que estableciera manualmente la conexión entre las líneas
En la Ciudad de México, entre 1881 y 1902, la expansión de las redes telefónicas implicó la instalación de líneas que hicieron posible la comunicación a distancia entre hogares, establecimientos comerciales y oficinas. Durante este periodo, las compañías telefónicas ampliaron sus servicios y conectaron a un número creciente de usuarios.¹ En aquel momento, realizar una llamada no consistía simplemente en marcar un número: era necesario el trabajo de una operadora que estableciera manualmente la conexión entre las líneas.
Las telefonistas trabajaban con tableros provistos de clavijas y cables. Cuando una persona solicitaba comunicarse con otra, la operadora identificaba la línea correspondiente y realizaba la conexión necesaria. Su labor exigía atención, rapidez y precisión, pues debía atender las solicitudes de los usuarios y mantener el funcionamiento de los circuitos.
Telefonistas, Repositorio INAH, Colección Casasola, ID Nodo: 675088. https://repositorio.inah.gob.mx/o-675088
Telefonistas manejan conmutadores de la Compañía Ericsson, 1940. Repositorio INAH, Colección Casasola, ID. 389914. https://repositorio.inah.gob.mx/o-389914
Mujer laborando como telefonista operadora. Colección Casasola, Repositorio INAH, 1920, https://web.facebook.com/photo/?fbid=1057955889709602&set=a.465580162280514
Entre 1882 y 1915 Ciudad de México, la “Compañía Telefónica Mexicana” y la “Empresa de Teléfonos Ericsson” contrataron mujeres para el puesto de telefonista porque las consideraban adecuadas, ya que, según las ideas de la época, poseían aptitudes para la atención, la paciencia y el trato con las personas.² La figura de la telefonista se convirtió en una presencia característica de las primeras décadas de expansión del teléfono. Su trabajo requería aprender a manejar los instrumentos de conexión y familiarizarse con el funcionamiento de las líneas. Además, las operadoras debían coordinar distintas solicitudes y mantener la atención durante sus jornadas. La tecnología creó nuevos puestos, pero no eliminó automáticamente las desigualdades que influían en la contratación y las condiciones de trabajo.
Correos: mujeres detrás de las oficinas y reparto de correspondencia
El servicio postal representó otra vía de participación femenina en el ámbito de las comunicaciones. La circulación de cartas y documentos dependía de una organización que incluía la recepción, la clasificación y la distribución de los envíos. Los registros sobre las trabajadoras postales permiten reconocer trayectorias que se extendieron durante buena parte del siglo XX. Los primeros registros documentales de la presencia femenina en las labores de correos datan de 1904, cuando Josefina Blanco fue nombrada administradora de Correos en Tepeaca, Puebla. La administración de una oficina implicaba responsabilidades relacionadas con su funcionamiento y con la organización de las actividades necesarias para atender la correspondencia.³
Mujeres ordenan cartas en oficina de correos, 1960. Repositorio INAH, Colección Revista Hoy, ID Nodo 573231. https://repositorio.inah.gob.mx/o-573231
Josefina Guzmán Miranda fue otra trabajadora destacada, quien, en 1954, desde el Palacio Postal, organizó archivos, clasificó el acervo bibliográfico y promovió el rescate documental del organismo.⁴ Su labor contribuyó a preservar materiales que permiten conocer la historia del correo, sus tareas como archivar y clasificar ayudaron a mantener ordenada la información y a conservar la memoria histórica de la institución postal.
Otro de los ámbitos donde las mujeres tuvieron un papel relevante fue el reparto de correspondencia. La incorporación de mujeres a esta actividad supuso nuevos desafíos, tanto por las exigencias del oficio como por las ideas que limitaban su presencia en determinados espacios laborales. En Mexicali, Baja California, María Clara Elidia Ramírez Ruíz y Aurora Nuño Torres ingresaron al servicio postal para desempeñarse como carteras en 1978 y 1979, respectivamente.⁵Las dos trabajadoras iniciaron sus recorridos en una ciudad caracterizada por temperaturas extremas, fue entonces cuando Aurora Nuño solicitó uniformes que respondieran a las condiciones climáticas de Mexicali y una gorra con visera amplia para protegerse del sol. Mientras que Clara Elidia propuso que los buzones se colocaran fuera de las viviendas, con el propósito de reducir riesgos durante la entrega de correspondencia.
Aurora Nuño Torres (Derecha) y María Clara Ramírez Ruíz (izquierda), repartiendo correspondencia. Correos de México. https://udgtv.com/noticias/el-legado-de-lupita-cuatro-decadas-despues-parte-iv/280060
Guadalupe Acevedo Contreras, conocida como Lupita, se integró a la agencia postal de su localidad en 1975 en Jalisco, su historia inspira a generaciones posteriores
Mientras Josefina Blanco y Josefina Guzmán Miranda dejaron huella en funciones administrativas y documentales, Aurora y María Clara participaron directamente como carteras en la distribución de la correspondencia. En Jalisco, la incorporación de las mujeres al reparto postal tuvo una figura pionera: Guadalupe Acevedo Contreras, conocida como Lupita. Originaria de Valle de Juárez, se integró a la agencia postal de su localidad en 1975 y, cuatro años después, comenzó a recorrer sus calles para entregar la correspondencia directamente en los domicilios. Su labor la convirtió en la primera mujer cartera de Jalisco y del occidente de México, así como en la cuarta en desempeñar este oficio en el país. A través de su trabajo, Guadalupe llevó cartas, remesas, medicinas y noticias que mantenían comunicadas a las familias, incluso a aquellas separadas por la migración. Su historia da cuenta de cómo las mujeres comenzaron a ocupar espacios laborales que hasta entonces habían sido desempeñados principalmente por hombres.⁶
Las experiencias de las telefonistas y las trabajadoras postales muestran que todas contribuyeron al funcionamiento de servicios que transformaron la vida cotidiana. Reconocer su labor significa incorporarlas a la memoria histórica de los servicios de comunicación y devuelve visibilidad a quienes contribuyeron a hacerlos posibles.
Bibliografía
Abreu González, Violeta, “Mujeres que abrieron ruta en el Servicio Postal Mexicano”, El Heraldo de México, sección “Apartado Postal”, 4 de marzo de 2026. Disponible en: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/3/4/mujeres-que-abrieron-ruta-en-el-servicio-postal-mexicano-775554-amp.html.
Cuchí Espada, Víctor, “La ciudad de México y la Compañía Telefónica Mexicana. La construcción de la red telefónica, 1881-1902”, Anuario de Espacios Urbanos, Historia, Cultura y Diseño, núm. 6, 1999. https://doi.org/10.24275/YBNH4790.
Cuchí Espada, Víctor, “Antes de ser compañeras: Gibson Girls mexicanas, 1881-1911”, Secuencia. Revista de Historia y Ciencias Sociales, núm. 71, mayo-agosto de 2008, pp. 63-80. https://doi.org/10.18234/secuencia.v0i71.1043.
Godínez, Denisse, «El legado de Lupita, cuatro décadas después. Parte IV», UDGTV, 14 de agosto de 2025. https://udgtv.com/noticias/el-legado-de-lupita-cuatro-decadas-despues-parte-iv/280060