Ingeniero Norberto Domínguez Salazar (1911)

Ingeniero Norberto Domínguez Salazar (1911)

La agitación política que sacudió a México a partir de 1910 transformó rápidamente la vida nacional y alcanzó a todas las instituciones de la administración pública. La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas (SCOP), creada apenas dos décadas atrás, enfrentó uno de los periodos más críticos de su historia. La red de comunicaciones y transportes que tenía bajo su responsabilidad —ferrocarriles, correos, telégrafos, teléfonos y navegación— adquirió una importancia estratégica en medio de la lucha armada.

Más allá de las disputas políticas, preservar esa infraestructura se convirtió en una tarea prioritaria. El funcionamiento de los servicios de comunicaciones y transportes era indispensable para el abastecimiento de las poblaciones, el traslado de personas y mercancías y, naturalmente, para el movimiento de las fuerzas militares. Ferrocarriles, líneas telegráficas y oficinas postales quedaron expuestos a interrupciones, ataques y destrucción conforme el conflicto se extendía por distintas regiones del país.

La SCOP tuvo que enfrentar esta situación mientras se producía la transición del régimen porfirista. El ingeniero Leandro Fernández, tercer titular de la secretaría, permaneció en el cargo hasta el 24 de marzo de 1911. Ese día, ante el avance de la revolución y la presión por introducir cambios en el gobierno, Porfirio Díaz realizó una renovación de buena parte de su gabinete.

Entre los nuevos funcionarios se encontraba un ingeniero chihuahuense de 44 años que hasta entonces había desarrollado buena parte de su trayectoria en el servicio público: Norberto Domínguez Salazar.

 

NORBERTO DOMÍNGUEZ SALAZAR, CUARTO SECRETARIO DE LA SCOP

El 24 de marzo de 1911, Porfirio Díaz anunció los cambios en su gabinete y nombró al ingeniero Norberto Domínguez Salazar secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Junto con él llegaron a otras dependencias Demetrio Sodi, en Justicia; Jorge Vera Estañol, en Instrucción Pública, y Manuel Marroquín y Rivera, en Fomento. Los nuevos secretarios rindieron protesta el 28 de marzo.¹

Domínguez llegaba a la SCOP con una trayectoria profesional poco común. Originario de Chihuahua y formado en la Escuela Nacional de Ingenieros, había cursado las carreras de Ingeniero de Minas e Ingeniero Industrial. También se había desempeñado como ensayador de minerales y apartador de metales preciosos, además de haber sido interventor federal y ensayador de las Casas de Moneda en Durango, Sinaloa y Nuevo León.²

Cuatro nuevos ministros en 1911. El Ing. Norberto Domínguez, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas en el extremo izquierdo. Wikipedia

Su experiencia en la administración pública no se limitaba a esas responsabilidades. Había participado inicialmente en el grupo de ingenieros que trabajó en la construcción del Palacio Postal y, desde 1903, ocupaba la Dirección General de Correos. Precisamente esta última responsabilidad lo había puesto en contacto directo con uno de los principales ramos que ahora tendría bajo su mando.

Durante su gestión al frente de Correos, Domínguez se distinguió por su capacidad administrativa y por la eficiencia alcanzada por el servicio. Su desempeño le permitió representar a México en el Congreso de la Unión Postal Universal, celebrado en Roma, Italia. Esta experiencia resultaría particularmente valiosa al asumir la titularidad de la SCOP, pues conocía desde dentro el funcionamiento de una de las grandes redes nacionales de comunicación.

La incorporación de Domínguez a la secretaría ocurrió, sin embargo, en circunstancias extraordinarias. Su nombramiento formó parte de la renovación del gabinete con la que el gobierno de Díaz intentó responder a la crisis política y abrir una vía para la negociación con los revolucionarios. El contexto terminaría por hacer de su administración una de las más breves en la historia de la SCOP.

 

UNA ADMINISTRACIÓN BREVE, PERO EN FUNCIONAMIENTO

A pesar de la situación política y militar, durante las semanas en que Domínguez estuvo al frente de la secretaría los servicios continuaron operando.

En el ramo de Correos, las administraciones locales y las agencias mantuvieron su crecimiento, mientras que el movimiento de productos alcanzó los dos millones 500 mil pesos. También se ampliaron los convenios de giros postales con Somalia italiana, Indochina francesa, China y las Bahamas, entonces colonia británica.

Los ferrocarriles, por su parte, continuaban extendiendo la red nacional. Para ese momento, la longitud de las vías alcanzaba 24,646 kilómetros: 19,806 correspondían a vías federales y 4,840 a vías construidas por los estados.³ Estas cifras permiten dimensionar la magnitud de la infraestructura heredada por la SCOP al comenzar la segunda década del siglo XX y explican por qué su conservación resultaba fundamental durante el conflicto armado.

La importancia de los ferrocarriles no era únicamente económica. En aquellos meses se habían convertido en uno de los principales medios para el desplazamiento de tropas, pertrechos, alimentos y comunicaciones. Lo mismo ocurría con las líneas telegráficas, cuya continuidad era indispensable para mantener el contacto entre las autoridades y las distintas regiones del país.

En este escenario, la labor de Domínguez no consistió en emprender grandes proyectos de infraestructura, sino en mantener en funcionamiento una compleja estructura administrativa y de servicios mientras el país atravesaba una profunda crisis.

 

UN EXPERIMENTADO EN CORREOS AL FRENTE DE LA SCOP

El breve paso de Norberto Domínguez por la secretaría adquiere mayor interés cuando se observa su trayectoria anterior. A diferencia de sus tres antecesores —Manuel González de Cosío, Leandro Mena y Leandro Fernández—, Domínguez llegó al cargo después de haber dirigido durante varios años uno de los principales servicios dependientes de la propia secretaría.

Su experiencia en Correos le proporcionaba un conocimiento práctico de la administración de grandes redes de comunicación, mientras que su formación como ingeniero y su experiencia en distintas áreas técnicas y administrativas completaban un perfil particularmente apropiado para una dependencia que reunía obras públicas, comunicaciones y transportes.

También resulta significativo el reconocimiento que recibió fuera de los ámbitos estrictamente técnicos. Salvador Prieto Quimper, en su libro El Parral de mis recuerdos, publicado por primera vez en 1948 por el Gobierno del Estado de Chihuahua, dejó un retrato personal de Domínguez que permite acercarse al hombre detrás del funcionario.

Don Norberto Domínguez en los años treinta. Reproducción autorizada por el INAH

Prieto recuerda al pequeño “Norbertito” como un estudiante apasionado por la Química, su materia favorita, y como uno de los alumnos distinguidos de las instituciones en las que se formó. También destaca su interés por la Historia, la Literatura y la Poesía, así como su carácter jovial y comunicativo.⁴ Entre sus maestros estuvo Justo Sierra, una de las figuras intelectuales más influyentes de la época.

Su formación no se limitó al ámbito profesional. Domínguez hablaba varios idiomas y tenía una marcada afición por los viajes y la cultura. De acuerdo con Prieto Quimper, era un conversador ameno, especialmente cuando hablaba de historia y geografía económica. Ese perfil intelectual ayuda a comprender por qué, después de abandonar la administración pública, encontró también un espacio en la enseñanza y en otras actividades relacionadas con el conocimiento.

 

EL FINAL DEL PORFIRIATO Y LA SALIDA DE DOMÍNGUEZ

La crisis política avanzó con rapidez. El 10 de mayo de 1911, Ciudad Juárez cayó en poder de las fuerzas revolucionarias y, pocos días después, se firmaron los acuerdos que conducirían a la renuncia de Porfirio Díaz.

El 21 de mayo se suscribieron los Tratados de Ciudad Juárez, que establecieron el cese de las hostilidades y dispusieron que Francisco León de la Barra asumiera provisionalmente la presidencia de la República. Entre las tareas inmediatas del nuevo gobierno se encontraba la reconstrucción de las vías ferroviarias y telegráficas dañadas durante la lucha.

Norberto Domínguez dejó la titularidad de la SCOP el 25 de mayo de 1911, precisamente cuando el régimen al que había servido llegaba a su fin. Ese mismo día, Porfirio Díaz partió de la estación de San Lázaro rumbo a Veracruz, donde posteriormente abordaría el vapor Ypiranga para iniciar su exilio.

Así concluyó la gestión de Domínguez al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas: apenas dos meses de duración, pero en uno de los momentos más decisivos de la historia nacional y de la propia dependencia.

 

DESPUÉS DE LA SCOP

El final de su administración no significó el retiro de Domínguez de la vida pública. Entre 1920 y 1924 ocupó una curul en la Cámara de Diputados por el distrito de Parral, Chihuahua, durante el gobierno de Álvaro Obregón. También estuvo al frente del Banco Nacional de México en Chihuahua y posteriormente en la sucursal de Zamora, Michoacán.⁵

Su vocación por la enseñanza lo llevó asimismo a compartir sus conocimientos en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela de Minería. Como ocurrió con otros funcionarios y profesionales formados durante el porfiriato, su experiencia técnica encontró un espacio en las instituciones educativas y profesionales de las décadas posteriores.

En 1928 publicó en Toluca Estudios fiscales sobre el presupuesto de egresos y la Ley de ingresos de los estados mexicanos, obra que muestra la amplitud de sus intereses más allá de la ingeniería y de la administración de los servicios de comunicaciones.

Norberto Domínguez Salazar falleció el 21 de junio de 1931, a los 64 años.

Su paso por la SCOP fue breve y ocurrió en circunstancias excepcionales. Sin embargo, su trayectoria anterior —particularmente los años que dedicó a la Dirección General de Correos— permite identificar en él a un funcionario con experiencia técnica y administrativa que llegó a dirigir la secretaría precisamente cuando las redes de comunicación y transporte que estaban bajo su responsabilidad adquirieron una importancia decisiva para la supervivencia y reorganización del Estado mexicano.

 

REFERENCIAS

¹ “Cambios en el gabinete.” El Mundo Ilustrado, 2 de abril de 1911, p. 8.
² Sin duda, se buscó para secretario de Comunicaciones, a alguien experimentado para dar continuidad a los proyectos económicos y de infraestructura con la esperanza de que terminara pronto el levantamiento armado de Madero.
³ México a través de los informes presidenciales. T. 8. Secretaría de la Presidencia, México, 1976, p. 128.
⁴ Salvador Prieto Quimper. El Parral de mis recuerdos. Gobierno del estado de Chihuahua, Capítulo XXX, México, p. 384.
⁵ Llama la atención que Norberto Domínguez haya estado a cargo de la sucursal del Banco Nacional de México en un par de ciudades de provincia, pues nos permite deducir que la preparación que tenía respecto a las finanzas y los circuitos bursátiles y de valores, resultó un “activo” para aquellos funcionarios que, en su día, habían abierto este importante frente para México en los principales mercados y bolsas del mundo.