Ingeniero Manuel Bonilla (1911–1912)

Ingeniero Manuel Bonilla (1911–1912)

La renuncia de Porfirio Díaz, presentada el 25 de mayo de 1911, abrió una nueva etapa política en México. Tras el triunfo revolucionario de Ciudad Juárez y los acuerdos que condujeron al establecimiento de un gobierno interino encabezado por Francisco León de la Barra, Francisco I. Madero comenzó a integrar el equipo que lo acompañaría en la reorganización del país.

Primera plana del periódico Diario del Hogar 24 de mayo de 1911. Biblioteca Lerdo de Tejada.

Entre los colaboradores elegidos se encontraba el ingeniero Manuel Bonilla, a quien Madero designó secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Con ello, Bonilla se convirtió, a sus 44 años, en el quinto titular de la dependencia y en el primero de la nueva etapa política que comenzaba después del porfiriato.

Primer gabinete de don Francisco I. Madero, a la extrema derecha el Ing. Manuel Bonilla secretario de Comunicaciones y Obras Públicas

 

BONILLA, NUEVO SECRETARIO

Manuel Bonilla nació en San Ignacio, Sinaloa, el 9 de febrero de 1867. Realizó en los Estados Unidos la carrera de Ingeniero Topógrafo, donde entró en contacto con ideas que posteriormente influirían en su actividad política y social.

Antes de llegar a la SCOP había desarrollado una intensa trayectoria en Sinaloa. Formó parte del Supremo Tribunal de Justicia del estado y fundó la Sociedad de Artesanos de Occidente y la Sociedad Mutualista de Occidente, organizaciones desde las cuales impulsó la lectura, el estudio y la cooperación entre obreros, profesionistas y trabajadores de distintos oficios.

Su participación política se intensificó durante los últimos años del porfiriato. Como regidor del Ayuntamiento de Culiacán presenció las irregularidades electorales de 1909 y posteriormente se incorporó al movimiento antirreeleccionista encabezado por Francisco I. Madero. En enero de 1910 fundó el Club Antirreeleccionista de Sinaloa y, al triunfo del movimiento revolucionario, llegó a desempeñarse como jefe de la revolución en su estado.¹

El Ing. Bonilla y el General Juan M. Banderas a su izquierda. Reproducción autorizada por el INAH.

Su oposición al régimen le costó incluso la libertad: permaneció seis meses preso en San Juan de Ulúa. Una vez liberado, colaboró con Madero en distintas tareas de pacificación y organización administrativa en Sinaloa. Participó en el restablecimiento de la paz entre Sinaloa y Sonora y organizó diversos servicios públicos de Mazatlán, entre ellos el alumbrado, el aseo de calles, los mercados y los parques, además de integrar un cuerpo de rurales.

Esta experiencia administrativa, sumada a su formación como ingeniero y a su conocimiento de los problemas de infraestructura, ayudaría a explicar su incorporación a la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

Francisco León de la Barra, como presidente interino, ratificó el nombramiento que Madero había hecho de Bonilla para encabezar la SCOP. El nuevo secretario rindió protesta en junio de 1911.

 

AL FRENTE DE LA SCOP

Manuel Bonilla tuvo la oportunidad de ocupar el Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas, recientemente concluido y proyectado por el arquitecto italiano Silvio Contri. El edificio, con sus espacios interiores y su monumental fachada, representaba una de las obras más importantes de la infraestructura administrativa construida durante el periodo anterior y se convirtió en el centro desde el cual Bonilla dirigiría una secretaría que tenía bajo su responsabilidad buena parte de las comunicaciones y los transportes del país.

El Ing. Manuel Bonilla al realizar la protesta de ley como nuevo secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Mundo Ilustrado 1911. Parte del vestíbulo y escalera principal del palacio de Comunicaciones y Obras Públicas. Reproducción autorizada por el INAH.

Su primera etapa al frente de la dependencia, del 26 de mayo al 5 de noviembre de 1911, estuvo marcada por la recuperación y modernización de los servicios.

Uno de los campos en los que se registraron avances fue el de la telegrafía sin hilos. La SCOP dio continuidad a la instalación de estaciones radiotelegráficas y puso en operación la estación de Bacochibampo, cerca de Guaymas, Sonora, enlazada con Santa Rosalía, Baja California. A estas se sumaban las estaciones de Veracruz y Campeche, mientras se proyectaba la adquisición de nuevos equipos para San Quintín, Bahía Magdalena y Loreto, en Baja California.

La expansión de las comunicaciones inalámbricas representaba un cambio tecnológico de gran importancia. Permitía establecer enlaces a larga distancia sin depender exclusivamente de las líneas terrestres y abría nuevas posibilidades para las comunicaciones marítimas y para la vinculación de regiones alejadas del centro del país.

La administración de Bonilla también atendió la infraestructura terrestre. Con el propósito de generar empleos y mejorar la comunicación entre poblaciones, la SCOP supervisó trabajos de urbanización en las colonias La Bolsa y Morelos, en la Ciudad de México, y emprendió la reparación de los caminos que comunicaban la capital con Cuernavaca, Toluca, Tlalnepantla y Pachuca.

 

FERROCARRILES Y CORREOS

El restablecimiento de las comunicaciones ferroviarias fue otra de las prioridades de la secretaría. Para septiembre de 1911, las líneas de los Ferrocarriles Nacionales habían recuperado su funcionamiento regular, favoreciendo nuevamente el movimiento comercial e industrial.

Al mismo tiempo, se estudiaban nuevas concesiones ferroviarias, entre ellas la línea de la estación del Balsas hacia los puertos de Zihuatanejo y Acapulco, la de Veracruz a Tampico y la ampliación de la concesión de la vía Santa Lucrecia-Campeche.²

El servicio postal también registró avances. Durante el año se movilizaron alrededor de dos millones de piezas postales y se expidió un nuevo reglamento para el reclutamiento y admisión de aspirantes postales, con el propósito de contar con personal mejor preparado.

Estos trabajos muestran que la administración de Bonilla no se limitó a mantener en funcionamiento los servicios existentes. En distintos ramos buscó mejorar su organización, ampliar la infraestructura y preparar las condiciones para una expansión posterior.

 

BONILLA RATIFICADO POR MADERO

Después de las elecciones extraordinarias del 15 de octubre de 1911, Francisco I. Madero asumió la presidencia el 6 de noviembre. Manuel Bonilla fue ratificado como secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, con lo que comenzó una segunda etapa de su gestión.

Gabinete oficial del presidente Francisco I. Madero, noviembre 1911. De pie, al extremo derecho el Ing. Manuel Bonilla. Reproducción autorizada por el INAH.

Para entonces, la red ferroviaria alcanzaba 25,916 kilómetros de extensión. A Bonilla correspondió firmar el contrato para la construcción del ferrocarril del Balsas al puerto de Zihuatanejo, uno de los proyectos que buscaban ampliar la comunicación ferroviaria hacia las costas del Pacífico.

También se enviaron comisiones de ingenieros para estudiar la posibilidad de establecer nuevas rutas ferroviarias entre Oaxaca, Chiapas y Tabasco; entre Aguascalientes y Tepic, y entre Baja California y Sonora.

Estos proyectos revelan una visión que iba más allá de la conservación de las vías existentes: se buscaba utilizar el ferrocarril como instrumento de integración territorial y de conexión entre regiones que todavía permanecían deficientemente comunicadas.

 

NUEVOS CAMINOS

Uno de los principales proyectos impulsados durante la segunda etapa de Bonilla fue la atención sistemática de la red de caminos.

En enero de 1912 se creó la Inspección de Caminos, Carreteras y Puentes, cuya finalidad era estudiar el estado de las vías existentes y determinar las obras necesarias para repararlas y mejorarlas. Entre los caminos atendidos estuvieron los de México-Puebla, México-Toluca, Iguala-Chilpancingo, México-Veracruz y México-Pachuca.³

Los resultados fueron significativos. Entre enero y junio de 1912 se construyeron 66,700 metros de caminos nacionales, con la participación de alrededor de 1,200 trabajadores diarios. La SCOP destinó además seis mil pesos a la construcción de nuevos caminos en el Distrito Sur de Baja California y proyectó estudios para establecer vías que comunicaran la costa del Golfo con la frontera de Guatemala.

La creación de una instancia especializada para los caminos constituye uno de los aspectos relevantes de la gestión de Bonilla. La atención de estas vías comenzaba a adquirir una organización propia dentro de la administración federal, anticipando la importancia que tendrían las carreteras en las décadas siguientes.

 

CORREOS Y NUEVAS COMUNICACIONES

El servicio postal continuó su proceso de modernización. Durante 1912 se instituyó el Directorio Postal, que llegó a reunir más de 150 mil direcciones exactas, y se planteó la creación de una Caja Postal de Ahorros, destinada especialmente a favorecer a los sectores de menores recursos.

Las oficinas postales alcanzaron la cifra de 2,748 en todo el país. También se otorgaron facilidades de franqueo a determinadas instituciones, entre ellas el Colegio de Abogados y la Academia Nacional de Medicina.

En materia telegráfica y radiotelegráfica se produjeron igualmente avances importantes. Se abrió al público el servicio de tres estaciones radiotelegráficas en Veracruz, Campeche e Isla Madre, y se estableció la comunicación telegráfica entre Payo Obispo, Quintana Roo, y Corozal, en las entonces Honduras Británicas.

Por primera vez se consolidaba también el servicio radiotelegráfico con embarcaciones en el mar. En el puerto de Veracruz se instalaron equipos modernos que permitían la transmisión telegráfica automática a través del cable que comunicaba con Campeche, con una capacidad de hasta 400 mensajes por hora.

La SCOP también impulsó la instalación de estaciones inalámbricas en Torreón y el Castillo de Chapultepec, destinadas al servicio del Ejército.

 

LA PRIMERA ESCUELA DE AVIACIÓN EN PROYECTO

Entre los proyectos más novedosos de la gestión de Manuel Bonilla estuvo la incorporación de la aviación al campo de interés de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

El presidente Madero a punto de volar en un avión Deperdussin junto al piloto George Dyott

El 30 de noviembre de 1911, Francisco I. Madero realizó en los llanos de Balbuena un vuelo de aproximadamente 12 minutos a bordo de un avión Deperdussin, acompañado por el piloto George Dyott. El acontecimiento despertó el interés del gobierno por las posibilidades que podía ofrecer la aviación como medio de transporte y comunicación.

Bonilla comprendió rápidamente la importancia de esta nueva tecnología y promovió desde la SCOP un primer proyecto para establecer una Escuela de Aviación. El plan contemplaba la infraestructura necesaria y la instrucción de oficiales facultativos interesados en especializarse en esta nueva disciplina.

Como parte de este proyecto se adquirieron dos aeronaves destinadas a la milicia y tres jóvenes fueron enviados a la escuela Moisant International Aviators, de Nueva York, para formarse como pilotos.⁴

El proyecto resulta especialmente significativo porque muestra la amplitud de la visión de Bonilla al frente de la secretaría. En un momento en que la aviación apenas comenzaba a desarrollarse, la SCOP ya consideraba la formación de pilotos y la incorporación de las aeronaves a las actividades del Estado.

 

LA EXPANSIÓN DE LA TELEFONÍA

La modernización no se limitó a los ferrocarriles, caminos, correos y telégrafos. La telefonía también formó parte de los proyectos de la secretaría.

Hacia finales de 1912, la red telefónica del Distrito Federal alcanzaba 26,900 metros y se estimaba una ampliación de otros 12,800 metros. Bonilla celebró además un contrato con Alfredo Romero para la explotación del servicio telefónico entre la Ciudad de México, diversas poblaciones del Distrito Federal y Toluca, capital del Estado de México.

De esta manera, durante su administración la SCOP atendió simultáneamente los principales sistemas de comunicación disponibles en la época: ferrocarriles, caminos, correos, telégrafos, radiotelegrafía y telefonía, al tiempo que comenzaba a explorar las posibilidades de la aviación.

 

EL FINAL DE SU GESTIÓN EN COMUNICACIONES

El Ing. Bonilla, segundo de izquierda a derecha, acompaña al presidente Madero y al general Victoriano Huerta, en el balcón de la Fotografía Daguerre. Reproducción autorizada por el INAH.

Manuel Bonilla concluyó su labor como secretario de Comunicaciones y Obras Públicas el 27 de noviembre de 1912. Al día siguiente, por instrucciones de Madero, asumió la Secretaría de Fomento, donde permaneció hasta el 18 de febrero de 1913.⁵

Su salida de la SCOP no significó el final de su participación en la vida pública. Durante la llamada Decena Trágica permaneció cercano al presidente Madero y posteriormente, tras el derrocamiento y asesinato del mandatario, continuó participando en los acontecimientos políticos y militares que siguieron.

En los años posteriores colaboró con el movimiento constitucionalista y, más tarde, con las fuerzas de Francisco Villa. En Chihuahua participó en la organización de la política agraria y presidió la Comisión Agraria del estado. Después de la muerte de Villa, vivió algunos años en el exilio, primero en El Paso, Texas, y posteriormente en Nueva York. En 1929 reapareció en la escena política mexicana para apoyar la candidatura presidencial de José Vasconcelos.

La actividad política posterior de Bonilla fue extensa y compleja, pero su paso por la SCOP merece atención por razones distintas: durante poco más de un año estuvo al frente de una dependencia que comenzó a incorporar nuevas tecnologías y a ampliar su visión sobre las comunicaciones y la infraestructura nacional.

 

UN FUNCIONARIO PÚBLICO, PERO TAMBIÉN ESCRITOR

Además de ingeniero y funcionario, Manuel Bonilla desarrolló una faceta literaria. Desde los 24 años colaboró con el periódico El Correo de la Tarde, utilizando el seudónimo de Marcial. Con el tiempo llegó a dirigir esta publicación, identificada con posiciones críticas frente al gobierno porfirista.

A su producción escrita se atribuyen, entre otras obras, Aztlán en México, Peregrinación de los nahoas y Estudio de petroglifos sinaloenses, trabajos que reflejan su interés por la historia, la cultura y el pasado prehispánico de México.⁶

Jesús Flores Magón lo definió como “un patriota liberal perfectamente equilibrado”, una apreciación que permite acercarse a la imagen que algunos de sus contemporáneos conservaron de él.⁷

Manuel Bonilla nació en San Ignacio, Sinaloa, el 9 de febrero de 1867, y falleció en Mazatlán el 17 de octubre de 1957, a los 90 años.

Su gestión al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, aunque breve, coincidió con un momento de renovación institucional. Bajo su responsabilidad se impulsaron caminos y proyectos ferroviarios, se modernizaron los servicios postal, telegráfico, radiotelegráfico y telefónico, y se dio uno de los primeros pasos oficiales para incorporar la aviación a las actividades del Estado. En conjunto, estas acciones muestran a una SCOP que no sólo buscaba reconstruir y conservar la infraestructura existente, sino también prepararse para las nuevas tecnologías que transformarían las comunicaciones de México durante el siglo XX.

 

REFERENCIAS

¹ Rafael Santos Cenobio. “Actores y ritual cívico durante el porfiriato: la celebración del día de la Independencia en Sinaloa, México, 1888-1910* DOI: http://dx.doi.org/10.15648/hc.34.2019.2 consultada el 22 de junio de 2020.
² México a través de los informes presidenciales. T. 8. Secretaría de la Presidencia, México, 1976.
³ México a través de los informes presidenciales. T. 8. Secretaría de la Presidencia, México, 1976, p. 132.
⁴ México a través de los informes presidenciales. T. 8. Secretaría de la Presidencia, México, 1976.
⁵ Manuel Quijano Torres. INAP 200 años Administración Pública en México Los gabinetes en México: 1821-2012 Tomo III, Instituto Nacional de Administración Pública A. C., México, 2012.
⁶ “Manuel Bonilla (escritor y precursor de la revolución)” WikiSinaloa en: https://wikisinaloa.org/manuel-bonilla-escritor-y-precursor-de-la-revolucion/ consultada el 8 de abril de 2020. Sitio administrado por el Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa.
⁷ Charles C. Cumberland. Madero y la revolución mexicana. Siglo XXI Editores, 8ª edición en español 1999, p. 249 en: https://books.google.com.mx/books?id=GIO7AP0NOtsC&pg=PA249&lpg=PA249&dq=un+patriota+liberal+perfectamente+equilibrado&source=bl&ots=9dFEq9rbFF&sig=ACfU3U3Wxz9roa9RLxGnHEUp5__Ra62uYw&hl=es- 419&sa=X&ved=2ahUKEwi506aLiZnqAhUIOq0KHXjMBAkQ6AEwAHoECAoQAQ#v=onepage&q=un%20patriota%20liberal%20perfectamente%20equilibrado&f=false consultada el 23 de junio de 2020.