Ingeniero Ignacio Bonillas Fraijo

Ingeniero Ignacio Bonillas Fraijo

Los acontecimientos políticos y militares de 1914 y 1915 produjeron una situación excepcional en la administración pública mexicana. Durante este periodo llegaron a coexistir dos gobiernos que se atribuían la autoridad sobre la República: el encabezado por Venustiano Carranza, como Primer Jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del Poder Ejecutivo, y el del gobierno surgido de la Soberana Convención de Aguascalientes. Cada uno organizó su propia administración y, por consiguiente, tuvo sus propios titulares de la Secretaría de Comunicaciones.

El gobierno emanado de la Convención de Aguascalientes tuvo como secretarios sucesivamente a Jesús M. Ochoa, Isaac Bustamante, José Rodríguez Cabo, Alberto José Vázquez Schiaffino y Federico Cervantes Muñozcano, quienes desempeñaron, en distintos momentos, el despacho de la dependencia. Por su parte, en el gobierno constitucionalista encabezado por Carranza fueron los titulares Ignacio Bonillas, Alberto J. Pani y posteriormente Manuel Rodríguez Gutiérrez. Esta circunstancia explica la sucesión aparentemente acelerada de funcionarios durante estos años: no se trató de una sola cadena administrativa, sino de dos estructuras gubernamentales que funcionaron paralelamente en medio de la lucha revolucionaria.

 

SE ORGANIZA UN NUEVO GOBIERNO

En este proceso tuvo una participación destacada el ingeniero Ignacio Bonillas Fraijo, sonorense que desde los primeros momentos de la lucha constitucionalista se incorporó al grupo de colaboradores cercanos a Carranza. Su relación con el Primer Jefe se fortaleció durante la permanencia del gobierno constitucionalista en Sonora y habría de prolongarse durante toda la etapa carrancista.

 

LOS PRIMEROS AÑOS CON CARRANZA

Cuando Carranza estableció en Hermosillo la sede de la Primera Jefatura de la Revolución, organizó las dependencias indispensables para atender los asuntos de la administración pública. En aquella primera estructura, las Secretarías de Fomento y de Comunicaciones quedaron bajo la responsabilidad del ingeniero Bonillas, quien desempeñó el cargo de Oficial Mayor y atendía simultáneamente ambos ramos. El historiador Antonio Rivera confirma que las dos dependencias estaban a cargo de Bonillas, quien contaba entonces prácticamente con un solo colaborador, el ingeniero Juan de Dios Bojórquez.¹

El testimonio del propio Bojórquez permite conocer las condiciones materiales en que se inició aquella labor. Para dirigir las Secretarías de Fomento y Comunicaciones existía un Oficial Mayor: Ignacio Bonillas. Los dos ministerios ocupaban un solo cuarto del Hotel Cohen, el número veinte, situado en la ciudad de Hermosillo, Sonora, y Bojórquez era prácticamente todo el personal. Tomaba los acuerdos de Bonillas, los pasaba a máquina, obtenía la firma del funcionario y después llevaba la correspondencia al correo.²

Aquella situación permite comprender la naturaleza de la primera tarea administrativa de Bonillas. Antes de dirigir formalmente una Secretaría de Estado, tuvo que participar en la creación y puesta en funcionamiento en los años de la Revolución de una administración que carecía de oficinas, personal y recursos suficientes. El trabajo de Bonillas consistió, en buena medida, en establecer los mecanismos elementales para que las disposiciones del Primer Jefe pudieran transformarse en comunicaciones y actos administrativos.

La confianza de Carranza en él quedó de manifiesto cuando, el 23 de febrero de 1914, al salir de Hermosillo rumbo a Nogales, Bonillas formó parte de la comitiva del Primer Jefe como Oficial Mayor de la Secretaría de Comunicaciones. El dato es significativo porque demuestra que ya desde entonces ocupaba una posición relevante dentro de la administración constitucionalista.

 

AL FRENTE DE LA SECRETARÍA

Gabinete de don Venustiano Carranza. El Ing. Ignacio Bonillas el primero de pie, de izquierda a derecha. Reproducción autorizada por el INAH.

El 20 de agosto de 1914 Venustiano Carranza entró en la Ciudad de México y asumió el Poder Ejecutivo. Al día siguiente, 21 de agosto, Ignacio Bonillas de 56 años fue nombrado secretario de Comunicaciones y Obras Públicas. Un hombre serio de buena estatura, casi calvo, ceja poblada, bigote recortado y mirada amigable, considerado minucioso y en apariencia de pocos amigos; aunque se le consideraba buena persona, noble y de gran rectitud.³

Bonillas ocupó formalmente el cargo del 21 de agosto de 1914 al 15 de enero de 1915, cuando fue sustituido por Alberto J. Pani.⁴ Su permanencia como secretario fue, por tanto, de apenas cinco meses.

La prioridad del gobierno era conservar los servicios existentes, recuperar el control de las vías de comunicación y reorganizar administrativamente los sistemas que la guerra había alterado.

 

FERROCARRILES Y COMUNICACIONES EN MEDIO DE LA REVOLUCIÓN

Durante la gestión de Bonillas, una de las principales tareas de la Secretaría estuvo relacionada con la conservación y reorganización de los sistemas ferroviarios y de comunicaciones, cuya operación había sido severamente afectada por la lucha revolucionaria.

El Ing. Bonillas supervisando el tendido de una vía férrea. Reproducción autorizada por el INAH.

La importancia del problema ferroviario trascendía lo administrativo. Los ferrocarriles constituían la principal red de transporte terrestre del país y eran indispensables tanto para el movimiento de tropas y abastecimientos como para mantener las comunicaciones económicas entre las regiones controladas por el constitucionalismo.

La crisis ferroviaria desembocó el 4 de diciembre de 1914 en el decreto de Venustiano Carranza que puso bajo control del gobierno constitucionalista las líneas ferroviarias existentes en los territorios que éste dominaba, así como sus estaciones y determinadas instalaciones telegráficas y telefónicas. La medida dio origen a la Dirección General de los Ferrocarriles Constitucionalistas y representó uno de los principales esfuerzos del gobierno carrancista para asegurar la continuidad de las comunicaciones y del transporte durante la guerra. Aunque la decisión correspondió directamente a Carranza y la administración de los ferrocarriles quedó a cargo de Alberto J. Pani, el proceso se desarrolló mientras Bonillas se encontraba al frente de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.

La incautación implicaba mucho más que tomar posesión de las vías. Había que reorganizar estaciones, talleres, equipo ferroviario, personal, contratos y demás bienes necesarios para mantener el servicio. La experiencia posterior demostró la complejidad de este proceso y los numerosos problemas que produjo el traspaso de los bienes de las compañías ferroviarias a la nueva administración constitucionalista.

De esta manera, la labor de Bonillas en la SCOP estuvo estrechamente vinculada con la continuidad y reorganización de los servicios estratégicos de transporte y comunicaciones durante una etapa de guerra civil, más que con la ejecución de grandes obras materiales.

 

EL INGENIERO SONORENSE

Ignacio Bonillas Fraijo nació el 1 de febrero de 1858 en la población de San Joaquín, Distrito de Magdalena (Magdalena de Kino), en el estado de Sonora.⁵ Su formación profesional y sus actividades anteriores a la Revolución explican en buena medida su incorporación al grupo de colaboradores civiles de Carranza.

Pasó parte de su infancia en Tucson, Arizona, donde realizó sus primeros estudios, y posteriormente cursó la carrera de ingeniería en los Estados Unidos. En 1884 obtuvo el título de ingeniero de minas en el Massachusetts Institute of Technology.⁶

De regreso en Sonora desarrolló una larga actividad profesional. Participó en trabajos relacionados con la minería y realizó estudios y mediciones territoriales; entre ellos se recuerda la medición del fundo legal de Santa Ana y su participación en el trazo de Nogales. También fue presidente municipal de Nogales y prefecto del Distrito de Magdalena.

Su experiencia como ingeniero y funcionario público precedió, por tanto, a su incorporación al constitucionalismo. Cuando Carranza necesitó organizar una administración capaz de atender los asuntos de comunicaciones y fomento, Bonillas reunía dos características que resultaban particularmente útiles: experiencia administrativa y formación técnica.

 

DESPUÉS DE LA SECRETARÍA

El término de su periodo como secretario no significó el fin de su relación con la administración constitucionalista. Las fuentes administrativas que abarcan hasta 1917 lo registran todavía vinculado con la SCOP en calidad de subsecretario encargado del despacho, lo que ayuda a explicar por qué en algunas obras lo consideran al frente de la dependencia hasta marzo de ese año, mientras que la cronología institucional de la SCOP establece como fecha de término de su titularidad el 15 de enero de 1915.⁷

Ejemplo de ello es un contrato celebrado con la United Dredging Company para realizar obras de dragado en la desembocadura del río Pánuco, en el puerto de Tampico.⁸ El documento fue suscrito el 22 de enero de 1917 y confirma que Bonillas continuaba interviniendo en asuntos propios de la Secretaría aun cuando ya no ocupaba formalmente el cargo de secretario titular.

En 1917 su trayectoria dio un giro hacia la diplomacia. El Senado recibió la comunicación oficial de su designación como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de México en los Estados Unidos, cargo para el cual fue propuesto por Venustiano Carranza.⁹

La relación entre ambos se mantuvo estrecha. Bonillas pasó de ser el responsable de la SCOP a representar diplomáticamente a México en Washington.

 

EL HOMBRE DE CONFIANZA DE VENUSTIANO CARRANZA

En plena campaña presidencial, el Ing. Bonillas junto a algunos de sus participantes. Reproducción autorizada por el INAH.

La confianza que Carranza depositó en Bonillas fue una constante de su trayectoria política. Desde los primeros días del gobierno constitucionalista en Sonora hasta su nombramiento como embajador, el ingeniero permaneció dentro del reducido círculo de colaboradores civiles del Primer Jefe.

Su posterior candidatura presidencial en 1920 fue la manifestación más clara de esa confianza. Carranza consideró a Bonillas como una alternativa civil para la sucesión presidencial, en un escenario en el que los principales contendientes eran generales surgidos de la Revolución.

La candidatura provocó la oposición de los grupos que apoyaban a Álvaro Obregón y se desarrolló en medio de la crisis política que culminó con el Plan de Agua Prieta¹⁰, la caída del gobierno carrancista y la muerte de Carranza en Tlaxcalantongo el 21 de mayo de 1920.

Fue entonces cuando Bonillas se apartó definitivamente de la primera línea política.

 

ÚLTIMO TRABAJO

Después de abandonar la actividad política, Bonillas radicó nuevamente en Sonora y desarrolló actividades privadas. Entre ellas la administración de una empresa dedicada al suministro de agua potable en Nogales.

El ingeniero Ignacio Bonillas murió en los Estados Unidos en 1942, a los 84 años.

 

EL LEGADO DE SU PASO POR LA SCOP

Su trayectoria como subsecretario, diplomático y finalmente candidato presidencial nos habla de que su paso por la SCOP formó parte de una carrera pública mucho más amplia, construida sobre la confianza personal de Venustiano Carranza y sobre su experiencia como ingeniero y funcionario civil.

La figura de Ignacio Bonillas dentro de la historia de la SCOP debe entenderse fundamentalmente como la de un funcionario que reorganizó y dio continuidad administrativa a la secretaría en tiempos de guerra, más que como la de un secretario asociado a un programa específico de grandes obras públicas.

Su gestión fue corta, sí; pero las circunstancias fueron excepcionales; su participación contribuyó a mantener y reorganizar uno de los sectores indispensables para la supervivencia del gobierno constitucionalista: las comunicaciones y los transportes.

 

REFERENCIAS

¹ Antonio G. Rivera. La Revolución en Sonora en: https://catalogocultural.sonora.gob.mx/images/libros_digitales/Rivera_Antonio_-_La_Revolucin_en_Sonora.pdf?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
² Crónica del Constituyente 47 en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3437/4.pdf?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
³ Juan de Dios Bojórquez. Forjadores de la Revolución Mexicana. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, México, 1960.
⁴ El Mirador en: https://elmirador.sct.gob.mx/el-tiempo-y-su-memoria/?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
⁵ Diccionario Histórico y Biográfico de la Revolución Mexicana Vol. 6. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, Secretaría de Gobernación, México, 1992.
⁶ Ignacio Bonillas en: https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Bonillas?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
⁷ Manuel Quijano Torres. Relación de gabinetes 1821-2012 en: https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/7/3360/10.pdf?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
⁸ Periódico Oficial enero 3 de 1917 en: https://po.tamaulipas.gob.mx/wp-content/uploads/2018/10/Sumarios_1917.pdf?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
⁹ Diario de los debates de la Cámara de Senadores lunes 14 de mayo de 1917 en: https://infosen.senado.gob.mx/sgsp/documentos/DIARIOS/1917_04_02-1917_08_31/1917_05_14_E.pdf?utm_source=chatgpt.com consultada el 30 de septiembre de 2026.
¹⁰ Memoria política de México. “Venustiano Carranza Garza” en: https://memoriapoliticademexico.org/Biografias/CGV59.html consultada el 21 de abril de 2020.