Ingeniero Faustino Roel (1921)
La siempre pujante ciudad de Monterrey, fundada el 20 de septiembre de 1596, se había convertido para finales del siglo XIX en uno de los principales centros industriales de México. A la fábrica de hilados y tejidos La Fama, establecida en 1856, siguieron El Porvenir y La Leona; posteriormente surgieron empresas como la Cervecería Cuauhtémoc, en 1890, y la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, en 1900. En este ambiente de expansión industrial nació Faustino Roel el 17 de marzo de 1883.
UN INGENIERO DEDICADO A LA MINERÍA Y A LA CIENCIA
Sede del Instituto Geológico Nacional. Reproducción autorizada por el INAH.
Roel estudió la carrera de Ingeniería de Minas en la Escuela Nacional de Ingeniería, donde obtuvo su título en 1907. Su formación estuvo estrechamente relacionada con la riqueza mineral de Nuevo León y con el desarrollo de las ciencias de la Tierra en México.
En 1904, cuando apenas tenía 21 años, figuró entre los fundadores de la Sociedad Geológica Mexicana¹, institución creada para reunir a los especialistas interesados en el estudio geológico del territorio nacional y de sus recursos minerales. La Sociedad inició formalmente sus actividades el 1 de junio de aquel año.
La participación de Roel no se limitó a la organización de la nueva institución. En 1906 publicó, junto con el ingeniero Ezequiel Ordóñez, el estudio Análisis químico de la Chiluca y de la Cantera, muestra de su interés por la investigación aplicada a los materiales y recursos minerales del país.
Esta faceta científica permite comprender mejor su trayectoria posterior. Antes de convertirse en funcionario público, Faustino Roel había desarrollado una actividad que combinaba la ingeniería, la minería, la investigación y la vida empresarial.
UN HOMBRE ACTIVO EN LA VIDA ECONÓMICA DE MONTERREY
Su actividad profesional también estuvo vinculada con las organizaciones empresariales de su ciudad natal. Entre 1918 y 1919 presidió la Cámara Nacional de Comercio de Monterrey² y, en 1920, estuvo al frente de la Cámara Nacional de Minería.
Desde esta última posición manifestó una postura crítica frente a las medidas fiscales del gobierno de Nuevo León. En particular, cuestionó el incremento de los impuestos aplicados a los metales, cuyo gravamen había llegado al dos por ciento de su valor bruto, cuatro veces más que el año anterior.³
Su experiencia como ingeniero, empresario y dirigente de organismos vinculados con la minería y el comercio lo convirtió en una figura conocida dentro de los círculos económicos del norte del país.
SUBSECRETARIO DE COMUNICACIONES Y OBRAS PÚBLICAS
La relación de Faustino Roel con el general Álvaro Obregón fue decisiva para su incorporación al gobierno federal. El 17 de febrero de 1921 fue nombrado subsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas, en sustitución del ingeniero J. Morales Hesse, quien había renunciado días antes. Cabe señalar que dicha secretaría tuvo, a lo largo de varias décadas, como cargos máximos los de secretario, subsecretario y encargado del despacho.
Permaneció aproximadamente cinco meses en el cargo, hasta el 5 de julio de 1921. Su nombramiento tuvo además un carácter transitorio: el ingeniero Amado Aguirre había sido designado secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, pero todavía debía concluir sus responsabilidades al frente de la Caja de Préstamos para Obras de Irrigación y Fomento de la Agricultura, S. A., antes de asumir plenamente la Secretaría.
Durante los meses en que Roel estuvo al frente de la Subsecretaría atendió diversos asuntos relacionados con las comunicaciones terrestres, telefónicas y marítimas, además de intervenir en la administración de terrenos de zona federal y en la regulación de instalaciones vinculadas con los puertos y las vías navegables.
TELÉFONOS Y NAVEGACIÓN DE CABOTAJE
Algunas de sus primeras actuaciones fueron las modificaciones a las concesiones otorgadas a empresas telefónicas. Se reformó la concesión de la Compañía de Teléfonos Ericsson, S. A., relacionada con el servicio entre la Ciudad de México y Toluca, así como la concesión de la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana, S. A., que prestaba servicios en la capital del país y la ciudad de Toluca.
También se celebraron contratos destinados a establecer servicios regulares de navegación de cabotaje en el litoral del océano Pacífico, una actividad de particular importancia en un país cuya comunicación entre las poblaciones costeras dependía todavía en buena medida de las vías marítimas.
PUERTOS, RÍOS Y ZONA FEDERAL
Una parte menos visible, pero constante, de las funciones de la Subsecretaría consistía en administrar la zona federal vinculada con los puertos, ríos y vías navegables.
Durante la gestión de Roel se suscribieron numerosos contratos para el arrendamiento de terrenos de zona federal y la construcción de instalaciones de dimensiones diversas: muelles, embarcaderos, casetas para lanchas, kioscos, balnearios, bodegas, instalaciones comerciales y muelles destinados a la carga de petróleo.
Por ejemplo, se autorizó el arrendamiento de 1,500 metros cuadrados de zona federal para la construcción de un muelle en la margen izquierda del río Pánuco, frente a la colonia La Isleta, en Tampico.
También se autorizaron instalaciones relacionadas con el transporte fluvial de pasajeros y mercancías, entre ellas estaciones terminales para servicios de ferry-boats, destinados a transportar pasajeros, camiones y carros a través del río Pánuco.⁴
Estos contratos muestran una faceta cotidiana de la Secretaría que pocas veces aparece en las grandes historias de las obras públicas. La SCOP no sólo proyectaba y construía grandes infraestructuras: también regulaba y hacía posible una extensa red de instalaciones menores indispensables para el movimiento de personas y mercancías.
EL NACIMIENTO DE LA AVIACIÓN COMERCIAL MEXICANA
El episodio que habría de vincular para siempre el nombre de Faustino Roel con la historia de las comunicaciones mexicanas fue la llegada de la aviación comercial.
La SCOP había comenzado a preparar desde 1920 las bases jurídicas y técnicas para organizar los servicios de navegación aérea. En septiembre de aquel año se creó la Mesa de Navegación Aérea, dependiente del Departamento de Administración de Ferrocarriles Nacionales, y se encargó al ingeniero Juan Guillermo Villasana el desarrollo de los trabajos necesarios para establecer las primeras rutas comerciales.
El proyecto avanzaba con rapidez. El 31 de marzo de 1921, la Secretaría convocó a los interesados en establecer un servicio aéreo regular entre la Ciudad de México y Tampico para transportar pasajeros, correspondencia y exprés.
La convocatoria respondía a una necesidad concreta. La aviación comenzaba a presentarse como una nueva herramienta para comunicar rápidamente las regiones del país y enlazar ciudades cuya comunicación terrestre podía resultar lenta y difícil. Además, la creciente actividad petrolera de la región de Tampico y la Huasteca ofrecía un campo particularmente favorable para este nuevo medio de transporte.
En Tampico, tres estadounidenses —Harry Lawson, Lloyd A. Winship y Elbert Hammond— trabajaban en el proyecto de establecer una empresa de transporte aéreo denominada Compañía Mexicana de Transportación Aérea, S. A. (CMTA). Su propósito inicial estaba estrechamente relacionado con las necesidades de la industria petrolera. Contaban con una oficina en el Hotel Imperial de Tampico, cuatro aviones Lincoln Standard y personal técnico especializado.
Los empresarios participaron en el concurso convocado por la SCOP y el 12 de julio de 1921 obtuvieron la concesión para prestar servicios de transporte aéreo. El documento fue firmado por el ingeniero Faustino Roel, en su calidad de subsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas, y tuvo una vigencia de diez años.
La concesión puede considerarse un documento fundamental en la historia de la aviación mexicana: fue la concesión número uno para el servicio de transporte aéreo.
UNA EMPRESA NACIDA AL SERVICIO DE LA INDUSTRIA PETROLERA
La primera aviación comercial mexicana estuvo muy lejos de ser inicialmente un servicio de pasajeros como el que conocemos hoy.
Los campos petroleros de la región de Tampico se encontraban en zonas apartadas y con comunicaciones terrestres difíciles. El avión ofrecía una solución rápida para transportar correspondencia, paquetes, periódicos, pasajeros y, de manera especialmente importante, dinero destinado al pago de los trabajadores de los campos petroleros.
La aviación comercial nació así estrechamente vinculada con la industria petrolera del Golfo de México. La ruta aérea representaba una nueva forma de superar las distancias y, al mismo tiempo, un ejemplo temprano de cómo una innovación tecnológica podía modificar la organización de las comunicaciones nacionales.
DE LA CONCESIÓN AL PRIMER VUELO
Para dar forma jurídica a la nueva empresa, los tres socios de la Compañía Mexicana de Transportación Aérea acudieron el 23 de agosto de 1921 ante el notario Eduardo Elizondo⁵, titular de la Notaría número 33 de la Ciudad de México. La escritura pública quedó registrada con el número 2866.
Una semana después ocurrió el acontecimiento que marcaría el inicio de la aviación comercial mexicana.
Avión tipo Lincoln Standard. Reproducción autorizada por el INAH.
El 30 de agosto de 1921, a las 7:05 de la mañana, un avión Lincoln Standard despegó del Hipódromo de la Condesa con destino a Tampico, haciendo escala en Tuxpan, Veracruz. El piloto era C. V. Pickup.
El primer pasajero que adquirió un boleto fue Humberto Jiménez, pagador de la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila.⁶ Además del pasajero, el avión transportaba periódicos, bultos y valijas de correo.
El lugar de despegue también tuvo su propia historia. Originalmente se había previsto utilizar los terrenos de Balbuena, pero éstos se encontraban inundados, por lo que el primer vuelo comercial terminó saliendo del Hipódromo de la Condesa.
La escena era todavía muy distinta de la aviación moderna: un pequeño avión de estructura ligera, un piloto, un pasajero y algunas piezas de correspondencia y carga inauguraban una nueva época de las comunicaciones mexicanas.
La empresa que Faustino Roel había contribuido a autorizar todavía no llevaba el nombre con el que habría de pasar a la historia. La Compañía Mexicana de Transportación Aérea se transformó posteriormente en Compañía Mexicana de Aviación, dando origen a la empresa más longeva de la historia de la aviación comercial mexicana.
DESPUÉS DE LA SUBSECRETARÍA
El 5 de julio de 1921, Faustino Roel dejó la Subsecretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. Poco después inició una nueva etapa de su trayectoria como funcionario y diplomático. Hacia 1922-1923 fue designado cónsul de México en Estados Unidos.
Elena Arizmendi al lado izquierdo del presidente Madero en la reunión con los miembros de la Cruz Blanca. Reproducción autorizada por el INAH
Durante su estancia en ese país entró en contacto con Elena Arizmendi, destacada feminista mexicana y secretaria de la Liga de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas. Arizmendi, exiliada en Nueva York desde 1915, había fundado la revista Feminismo Internacional, en la que Roel colaboró con un donativo de 200 dólares, autorizado por el secretario de Relaciones Exteriores, Alberto J. Pani.
En las páginas de aquella publicación, Roel concedió una entrevista en la que destacó las oportunidades comerciales que ofrecía México a los inversionistas estadounidenses, en un momento en que se buscaba normalizar las relaciones entre ambos países.⁷
UN HOMENAJE A ÁLVARO OBREGÓN
La admiración de Roel por Álvaro Obregón volvió a manifestarse años después.
En 1929, ante la XXXIII Legislatura, propuso que la moneda de oro de cincuenta pesos, conocida como centenario, llevara la efigie de Obregón y recibiera el nombre de "Obregón", como homenaje al general asesinado el año anterior. La propuesta fue turnada a la Comisión de Gobernación.⁸
Su iniciativa permite apreciar la estrecha relación política y personal que había mantenido con el caudillo sonorense desde los años en que comenzó su participación en la administración pública.
UN DEFENSOR DE LOS DERECHOS POLÍTICOS DE LAS MUJERES
En diciembre de 1931, Roel volvió a intervenir en la vida pública nacional al presentar ante la XXXIV Legislatura una iniciativa para reconocer derechos políticos a las mujeres mexicanas, entre ellos el derecho a votar y ser votadas para cargos de elección popular.⁹
La propuesta contó con el apoyo de diversos colectivos de mujeres y puede relacionarse con los vínculos que Roel había establecido años antes con Elena Arizmendi durante su estancia en Estados Unidos.
La Legislatura, sin embargo, determinó archivar el expediente por considerarlo improcedente.
UN INGENIERO DE MINAS HASTA EL FINAL
La minería siguió siendo una constante a lo largo de la vida de Faustino Roel. Entre 1951 y 1961 se desempeñó como representante legal de la Compañía Minera de Peñoles, S. A., regresando así a un ámbito profesional estrechamente ligado a su formación.
También perteneció al Instituto de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Petroleros y a la Sociedad de Ingenieros Mineros, organizaciones que reflejan la permanencia de su vínculo con la profesión.
De este modo, la trayectoria de Faustino Roel comenzó y terminó alrededor de la minería, pero en el camino atravesó algunos de los procesos de transformación más importantes del México de la primera mitad del siglo XX: la profesionalización de la geología, el desarrollo de la industria, la administración pública, las comunicaciones y, de manera particularmente significativa, el nacimiento de la aviación comercial.
Durante apenas cinco meses como subsecretario de Comunicaciones y Obras Públicas no tuvo tiempo para dejar una obra monumental que llevara su nombre. Su legado fue de otra naturaleza: participó en la regulación de las comunicaciones existentes y, sobre todo, puso su firma en la concesión que permitió que una nueva forma de transporte comenzara a surcar los cielos de México.
Hasta el momento no ha sido posible determinar con certeza el lugar y la fecha de su fallecimiento.