INGENIERO DAVID DE LA FUENTE (1913)
Contrario al sentimiento de júbilo que despertó en la mayoría de los mexicanos la renuncia del General Porfirio Díaz a la presidencia del país, se recibió con sorpresa e indignación la noticia del asesinato de don Francisco I. Madero y don José María Pino Suárez, presidente y vicepresidente de México el 23 de febrero de 1913. El autor intelectual, General Victoriano Huerta, los había forzado a renunciar a sus cargos cinco días antes (18 de febrero) para nombrar presidente interino a don Pedro Lascuráin, entonces secretario de Relaciones Exteriores. Lascuráin fue obligado también a nombrar a Huerta como secretario de Gobernación y después a presentar su renuncia como presidente provisional, todo este proceso tomó tan solo 56 minutos. De esta manera, Huerta pudo ser designado por ministerio de ley, presidente interino de la República mexicana asumiendo el cargo el 21 de febrero.
El Ing. David de la Fuente al momento de rendir protesta como secretario de Comunicaciones y Obras Públicas; y como parte del primer gabinete (segundo de derecha a izquierda) del General Victoriano Huerta. Reproducción autorizada por el INAH.
El General Huerta urdió este golpe de estado junto con el General Félix Díaz, sobrino de don Porfirio, y con el embajador de Estados Unidos Henry Lane Wilson, mediante un pacto llamado de la Ciudadela o de la Embajada. Entre los acuerdos de ese pacto estaba la designación de un gabinete cuyos miembros en su mayoría, contrario al deseo de Huerta, eran solidarios con el General Díaz: en Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra; Hacienda, Toribio Esquivel Obregón; Guerra, Manuel Mondragón; Fomento, Alberto Robles Gil; Gobernación, Alberto García Granados; Justicia, Rodolfo Reyes; Instrucción Pública, Jorge Vera Estañol; Comunicaciones y Obras Públicas, David de la Fuente; y Agricultura, ministerio de nueva creación que se encargaría de resolver el problema agrario y sus ramos anexos, estaría a cargo de Manuel Garza Aldape.¹
Como ya era costumbre en los altos funcionarios, el Ing. David de la Fuente a sus 46 años de edad se presentó en palacio Nacional a tomar protesta como el séptimo secretario de Comunicaciones y Obras Públicas vestido de frac y corbata de moño. A través de algunas fotografías nos damos cuenta de su corta estatura, orejas y nariz grande, bigote, barba de candado y una mirada un tanto dura.
Se tenía por costumbre que el presidente ofreciera dos informes de la situación del país en los diversos ramos de su administración, en abril y septiembre. El General Huerta no pudo asistir a leer su primer informe el 1 de abril y fue sustituido por el ciudadano secretario del Congreso Silva Herrera. En el documento leído se anuncia consagrar toda la energía y actividad del gobierno huertista para pacificar al país en tres grandes campos: militar, político y social.
Las obras de infraestructura avanzan
En cambio, sí leyó su segundo informe el 16 de septiembre donde se refirió a la labor realizada por la SCOP bajo la administración del Ing. De la Fuente²: en el ramo de los Ferrocarriles, se anunció la celebración de varios contratos para la construcción de diversas líneas férreas como la que va de la calle del Pozo, Guadalupe Hidalgo, a la meseta del Panteón del Tepeyac en la ciudad capital firmado con la señorita Elena Dávalos; de Oaxaca a San Jerónimo; de Toluca a Sultepec; así como la construcción de cinco mil kilómetros de vías en toda la República.
La Compañía de Tranvías de México S. A. obtuvo la autorización para transportar toda clase de carga por carro entero o por menos de carro entero; a transportar bultos o mercancías de todas clases que llevaran los pasajeros; y a dar servicio de exprés. Por otra parte, el Ing. De la Fuente celebró contrato con la empresa Negociación Agrícola de Xico y Anexas S. A. para canalizar las aguas depositadas en el lago de Chalco, así como de los manantiales que lo alimentan; desecando los terrenos ocupados por el referido lago.
En cuanto a los caminos, la Secretaría de Comunicaciones tuvo gran empeño por realizar obras de mejoramiento en varias rutas: Ciudad Victoria a Soto La Marina, Tepic a San Marcos; pero también de reconocer y trazar caminos nuevos como los de México-Tuxpan, Ejutla-Puerto Ángel y Puebla-Veracruz. Las oficinas postales aumentaron a 2,769 para beneficio de todo el país.
La Marina mercante tenía dos grandes obstáculos para su desarrollo: su muy anticuada legislación, y la falta de personal técnico para la dotación de los barcos del comercio. Con el objeto de solucionar este problema, se nombró una Comisión de profesionales para formar un Proyecto de Código para la Marina mercante nacional.³
En el campo de las telecomunicaciones De la Fuente celebró contrato con la Compañía Telefónica y Telegráfica Mexicana, con la Compañía Nacional de Teléfonos S. A., y con el Sr. Salvador C. Luque para la explotación del servicio telefónico entre la Ciudad de México y demás pueblos del Distrito Federal, así como con la ciudad de Pachuca, Hidalgo.
Un “resbalón” del secretario
De la Fuente fue duramente criticado por la prensa por no tener la capacidad ni la inteligencia para dirigir una secretaría de estado, el ejemplo que se daba fue el apoyo que brindó en la aprobación –y quizá en la redacción- del proyecto de Ley para construir obras de riego con ¡la mano de obra de todos los presos de la República!, en su calidad de Secretario de Agricultura, cargo otorgado por Emilio Vázquez Gómez quien se autonombrara presidente provisional mediante la proclamación del Plan de Tacubaya que desconocía a don Francisco I. Madero poco después del resultado de las elecciones que llevaron a Madero a la presidencia. En resumen: “…el señor de la Fuente –de cuya honorabilidad nada podríamos censurar-tiene un pecado político que lo inhabilita para formar parte de un gobierno serio y juicioso: fue “vazquista”⁴ DE LOS DE DON EMILIO (no sabemos si lo seguirá siendo), y, más aún, funcionó como Ministro del gobierno provisional del célebre “Zapata del Norte”. Fue su secretario de Relaciones primero y de Agricultura después.”⁵
El gobierno del General Huerta tuvo muchos problemas, las actividades comerciales y productivas disminuyeron bastante; nunca se dieron soluciones concretas al problema agrario; en la economía numerosos productos vieron incrementados sus impuestos para pagar los créditos solicitados a bancos europeos, etc.⁶ Algunos periódicos, en apoyo de Huerta como La Voz del Pueblo, comenzaron a culpar a los miembros del gabinete de esta situación, fieles la mayoría al General Félix Díaz, calificando entonces al gobierno como revolucionario; y fue más lejos al pedir la renuncia del gabinete. Rompiendo el Pacto de la Embajada, Huerta modificó su gabinete a partir de la segunda mitad de 1913 y removió de sus cargos al secretario de Relaciones Exteriores, Francisco León de la Barra el 26 de junio, al secretario de Fomento, Alberto Robles Gil el 8 de julio, al secretario de Hacienda, Toribio Esquivel Obregón el 26 de julio, al secretario de Justicia, Rodolfo Reyes el 11 de septiembre y al secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, David de la Fuente el 13 de septiembre.⁷
Retrato familiar del Ing. David de la Fuente tomado seguramente en el jardín de su casa. Reproducción autorizada por el INAH.
De candidato presidencial a exiliado
Después de muchos problemas el Congreso definió la fecha para las elecciones presidenciales: 26 de octubre, y se abrieron las candidaturas. Por el Movimiento Liberal Independiente fue postulado Manuel Calero; por el Partido Católico, don Federico Gamboa; por el partido que inició la revolución armada, Partido Anti-Reeleccionista, Francisco Vázquez Gómez; y por el Gran Partido Liberal Republicano el Ing. David de la Fuente ex secretario de Comunicaciones y Obras Públicas llevando a Andrés Molina Enríquez como candidato a la vicepresidencia.⁸ Resulta obvio mencionar que las elecciones las ganó el General Victoriano Huerta.
Al término del gobierno del General Huerta, el Ing. David de la Fuente se exilió casi al mismo tiempo que el presidente (julio 1914) y radicó tanto en Londres como en Estados Unidos donde combatió al Constitucionalismo creado por don Venustiano Carranza. Se desconoce aún el lugar y la fecha de su muerte.